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domingo, 9 de septiembre de 2007

El encuentro de Hato Grande

Por: Iván Márquez / Integrante del Secretariado de las FARC

En Hato Grande, al norte de Bogotá, ocurrió por estos días el reencuentro del espíritu de Bolívar con el de Santander; el encuentro de un hombre que llegó de Caracas hablando de humanidad y de su inmenso amor por Colombia, con otro que lo esperaba totalmente acorazado contra gestos de humanidad y una gran aversión por la Colombia de Miranda y de Bolívar.

Al del Palacio de Nariño se le miraba sonriente sólo cuando firmaba los acuerdos ventajosos que le ofrecía la generosidad del visitante hermano de los pueblos, pero se transfiguraba en intransigencia cerril, insólita, cuando se refería al acuerdo de canje humanitario. El del Palacio de Miraflores era prudencia, respeto por las partes contendientes, y deseo destellante de ayudar a la paz de Colombia. Sabía de la exigencia del despeje de Pradera y Florida, y de la posición de las FARC, de que para que haya canje se debe dar y recibir…

El Presidente que venía de “la cuna de la libertad americana” es el más rutilante oficial de los soldados de Bolívar, que regresa en el sueño colectivo de independencia, justicia y dignidad, a terminar su obra, a reconstruir la Colombia de sus sueños con la mira puesta en la unidad de los pueblos de Nuestra América, en la gran nación que habrá de erigirse en esperanza del universo. El otro, en cambio, desciende de Santander, el que destruyó a Colombia siguiendo al pie de la letra las instrucciones y las intrigas del entonces gobierno de Washington, del cabecilla del atentado contra Bolívar en Bogotá; del inspirador del asesinato del gran mariscal de la libertad, Antonio José de Sucre, acto vil que motivó aquellas palabras desoladas de Bolívar al amigo: “la bala cruel que te hirió en el corazón mató a Colombia y me quitó la vida”. Desciende del Santander ambicioso y ladino que desmovilizó al ejército de Bolívar para usurpar el poder y alzarse con la obra de los libertadores, que fusiló sin compasión, persiguió y desterró a los partidarios de Bolívar, y echó a Manuelita de Bogotá como ya había echado al Hombre de Nuestra América. En fin, desciende de los santanderistas que desataron la bacanal de las fieras a la que alude el historiador Juvenal Herrera Torres, y que sucedió a la muerte del Libertador en 1830.

Santanderistas son esos gobernantes que masacraron a los trabajadores bananeros en el 28, que provocaron la muerte de más de 300 mil colombianos en la época de la violencia de los años 50, que exterminaron a plomo la oposición política de la Unión Patriótica, que crearon el narco-paramilitarimo de Estado con toda su carga de muerte y destrucción. De un gobernante santanderista no se puede esperar un gesto de humanidad como el canje de prisioneros de guerra.

Uribe no está programado por los gringos para el canje, ni para la paz. El país lo sabía desde mucho antes de la noche de Hato Grande propiedad de Santander. Frente a Chávez salió con un sartal de falsedades en torno a la importante labor de facilitación para el acuerdo humanitario desplegada por los gobiernos de Francia, Suiza y España. Habla de 150 guerrilleros liberados, pero no sabemos dónde están ni quiénes son. Ni siquiera Rodrigo Granda ha llegado a nuestros campamentos. Mostró su catadura al justificar la extradición de Simón Trinidad con el chantaje, como si las FARC fueran susceptibles a ese tipo de maniobras. Simón y Sonia fueron extraditados a los Estados Unidos sólo para obstruir la posibilidad del canje. Uribe esbozó su verdadero “sentimiento humanitario” al develar, cómo, todos los días ordena al ejército y a la policía el rescate militar de los prisioneros. Qué torcida su percepción de la beligerancia y también de la democracia. No tuvo en cuenta que su interlocutor se había alzado contra una falsa democracia quizá menos tiránica y criminal que la actual de Bogotá. Pero entendemos que el presidente de la narco-para-política anda rebuscando argumentos, así sean los más absurdos, para negar la existencia del conflicto armado en Colombia y no reconocer a un serio adversario político y militar que busca instaurar un nuevo gobierno que le de al pueblo la mayor suma de felicidad posible, siguiendo el mandato del Libertador.

Es una falta de consideración y respeto entregarle al presidente Chávez como herramientas para la facilitación del acuerdo humanitario, sus “inamovibles” de no al despeje y la extraña modalidad de canje de prisioneros en la que una de las partes no recibe a los suyos.

A pesar de la obcecación y la intransigencia de Uribe, la batalla por el canje continúa. No daremos nuestro brazo a torcer.

Montañas de Colombia

lunes, 20 de agosto de 2007

Origenes: Arte Guerrillero


La cultura es la manera que tiene un pueblo para expresar su vida cotidiana, su colectividad; si hablamos de un pueblo en armas encontramos un sin fin de herramientas que tienen para expresar sus vivencias, sus anhelos, sus esperanzas, sus sueños, sus ideales. Estamos ante la expresión hecha arte, realizada con los materiales más sencillos y elementales, que nos ofrecen una variedad de colores, luces, sonidos, elementos vivos que nos remiten a la dura vida guerrillera.

Los pueblos encuentran expresiones propias como son la poesía, la música, la pintura, la literatura, expresiones estéticas que remiten al espacio y el tiempo, a lo utópico, a lo posible, que impactan no sólo a una persona, a un colectivo o a la sociedad, sino a las fibras más sensibles de la humanidad.

La cultura fariana en sus diferentes matices nos trasmite la lucha de un pueblo en la búsqueda de la paz con justicia social, reflejo de una organización político- militar que lleva más de cuatro décadas combatiendo por la paz y que se da el tiempo de crear .
La Música fariana con sus coplas revolucionarias nos hablan de la vida, del amor hacia el pueblo, cantos que nos traen mensajes de unidad y organización; poemas realizados por guerrilleros donde plasman sus alegrías y tristezas, sus más profundos sentimientos llenos de humanidad, deseos de libertad y esperanza en el porvenir; libros de cuentos y relatos que irradian realidad, llenos de vivencias de lo que es Colombia, en estas expresiones la voz del pueblo escribe la historia no oficial, la historia no reconocida.
Todas estas expresiones junto a la pintura, que hoy tenemos oportunidad de apreciar, son la expresión rebelde con contenido social que florece y lo seguirá haciendo a pesar de las masacres, las balas y la negación que pretende callar la voz del pueblo.
Cultura que nace y se desarrolla a partir de hombres y mujeres dedicados en cuerpo y alma a la creación de una Colombia Nueva donde no haya explotados ni explotadores. Donde se conjugué educación, cultura, dignidad y paz.


MUJER FARIANA
A lo largo de la historia colombiana encontramos mujeres que han escrito páginas de lucha y combatividad, como la indígena Gaitana que con su resistencia y coraje humillo a los conquistadores españoles que agredían a su pueblo; “La Pola”, Policarpa Salvatierra entregada a la causa de la independencia, quien pagó con su vida su amor a la libertad. María Cano “La flor del trabajo”, quien con su oratoria y su capacidad de comprensión política participó en la construcción de la organización sindical. Así como ellas, mujeres de toda América Latina han participado en las luchas por la liberación, por la libertad de nuestros pueblos.
Son muchas las mujeres que deciden como un acto de dignidad, valentía y de conciencia social ingresar a las filas guerrilleras, alzarse en armas contra un estado corrupto y asesino que día tras día las oprime, las persigue, las violenta, las desplaza, las obliga a abandonar su hogar y hasta sus hijos. Ante esta situación, la mujer se ve obligada a luchar por su vida y la de los suyos. La reflexión sobre si misma la hace tomar conciencia de su situación social y política y de su papel como transformadora de la sociedad.


Dentro de las filas guerrilleras de las FARC-EP las mujeres pertenecen al ejército del pueblo, como verdaderas revolucionarias asumen y desarrollan su papel en la construcción de un mundo nuevo, participan en igualdad de condición en la construcción de caminos, de campamentos, rozando cultivos, participando en las horas recreativas, deportivas y culturales, en misiones políticas y militares; tomando parte activa en la primera línea de combate, y asumiendo también responsabilidades de mando. Las mujeres farianas cuentan con los mismos derechos y obligaciones que sus compañeros guerrilleros.
La incorporación política y militar de las mujeres a la lucha de las FARC-EP se dio desde el primer momento, en la heroica resistencia de Marquetalia en 1964, cuando 46 hombres y 2 mujeres hicieron frente a 16,000 soldados de la operación LASO planeada desde Estados Unidos.
Actualmente las mujeres farianas representan el 40 % de combatientes, sin contar con las militantes del Partido Comunista Clandestino Colombiano, las integrantes del Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia –instancia organizativa, amplia y clandestina para la organización del pueblo-, y las miles de mujeres que sin militar en ninguna instancia organizativa brindan su apoyo solidario a la insurgencia.


INTI: JOVEN MUJER, REVOLUCIONARIA Y BOLIVARIANA
En está ocasión nos encontramos frente a la obra de Inti que con sus colores, nos remonta a la selva colombiana que envuelve a los guerrilleros; se trata de la colección Orígenes compuesta por 22 dibujos que expresan la dignidad, la valentía y el amor a la vida; dibujos con elementos visuales, relacionados con los sueños, anhelos, esperanzas, y utopías.
Su técnica varía en la utilización del óleo, carboncillo y lápices de colores, todo esto depende de las condiciones objetivas y materiales que va marcando la misma lucha y la vida guerrillera. A pesar de las condiciones de guerra Inti, como otros combatientes farianos realizan enormes esfuerzos para compartir con el mundo sus cantos, su poesía, su literatura, sus escritos y en este caso la pintura, todas expresiones de cultura que se realizan desde las montañas de Colombia y que valoramos.
Temas como “Hacia la toma del poder”, “Libertador”, “Con Bolívar al poder”, “Ánugue Bolivariana”, “Nuestra América”, “29 de amor”, plasman los ideales del el Libertador Simón Bolívar de libertad, igualdad, justicia social, unidad, solidaridad e internacionalismo.
Dibujos que recogen nuestro pasado histórico de lucha como el de “Atahualpa”; que nos hablan acerca de las tareas diarias de la guerrilla como “pensamiento de un centinela”, “Nocturno”; que nos plasman la naturaleza de las montañas colombianas como son “Atardecer en la sierra”, “La profunda mirada de la sierra”, “Vida silvestre”, “Taxvi clandestino”, “Abrazo de la selva” y “Pico amarillo”.


Entre sus temas plasmados en los diferentes dibujos encontramos el de la fraternidad, la ternura, el amor a los compañeros, a su entorno, a la lucha revolucionaria como lo demuestran los dibujos: “Amor en verde Oliva”, “Senderos insurgentes”, “Manantial insurgente”, “Inocencia”.
Los dibujos de Inti nos abren la posibilidad de conocer a los guerrilleros en su humanidad, muy lejos de esa imagen de asesinos desalmados que presentan los desinformadotes de los medios de comunicación. Nos muestran en todo su esplendor los sentimientos nobles, que surgen y se comparten en la vida guerrillera: el compañerismo, el entusiasmo, la solidaridad, la comprensión, el amor, el amor al pueblo, a la pareja, la dignidad y la firmeza de convicciones.
Estamos ante una creación artística, que al expresar los más profundos sentimientos de una mujer combatiente, da testimonio de una realidad histórica, realizado en un contexto de fuerza y de violencia, pero también de resistencia y lucha, que debe entenderse también como expresión de una organización revolucionaria que se preocupa por la educación y desarrollo de cada uno de sus combatientes, que fomenta y difunde las expresiones culturales surgidas de las filas guerrilleras.
El día de hoy tenemos el placer de admirar junto a ustedes este testimonio de vida y lucha, de combatividad, fortaleza y dignidad de una revolucionaria en toda la extensión de la palabra.

Inti es una artista joven, de espíritu libre, revolucionaria y bolivariana. Su amor al pueblo e ímpetu de lucha que se liga al deseo de construir una nueva Colombia en paz con igualdad social, le impulsó a ingresar a las FARC-EP.

Sus obras reflejan la maravillosa naturaleza que envuelve y protege a la guerrilla, donde diariamente lucha por sus ideales. Diversidad de matices y colores se mezclan con su vivencia en las FARC para transmitirnos ternura, amor, esperanza, rebeldía, a quienes como ella transitamos el camino revolucionario con el anhelo de una Colombia y un mundo en paz con justicia social.

Su técnica varía entre la utilización del óleo, carboncillo y los lápices de colores, encontrando en esta última mayores posibilidades para su desarrollo artístico en medio de la guerra. La movilidad, la lluvia, la humedad y las tareas propias de la vida guerrillera condicionan el tiempo y la comodidad del combatiente, sin embargo Inti ha encontrado espacio para pintar de colores sus papeles de dibujo que pueden variar en calidad y tamaño; adaptándose todo ello a su vida de revolucionaria fariana.

El Movimiento Bolivariano Por la Nueva Colombia, comprometido con el impulso de la cultura y el arte, presenta a todos los pueblos del mundo esta primera colección de Inti, titulada “Orígenes” que señala con su variedad temática el inicio de la exposición pública de sus obras, muchas de las cuales solo había compartido con la selva colombiana.

Orígenes:

La selva colombiana, mito y leyenda de la América Nuestra, realidad multicolor que abraza la vida en cada espacio, infinita manta verde que cobija con su espesura la esperanza liberadora de la especie humana.

Guerrilleros de las FARC – EP, combatientes por la humanidad, hijos de bosques y montañas...del pueblo.
Bolívar, Libertador, inunda con su ejemplo y presencia los campos y ciudades; flamea el tricolor libertario en sus manos y en las del pueblo revolucionario que le secunda en su empresa transformadora.

Todos estos temas se conjugan en Orígenes, primera colección de obras que la artista fariana Inti comparte tanto con los bolivarianos y revolucionarios del mundo como a los pueblos en general.

La colección consta de 22 cuadros dibujados sobre papel bon blanco en tamaños de 15 x 20.8 cm, 25.5 x 28 cm, y 21.5 x 35.5 cm. Fueron elaborados en varios lugares de las montañas de Colombia entre los años 2003 y 2005, durante espaciados momentos que la artista tuvo para crear y pintar; entre marchas y contramarchas y conjugando la pintura con el que hacer revolucionario.

Orígenes, una carta de presentación de una artísta que combina idea, color y fusil.

MOVIMIENTO BOLIVARIANO POR LA NUEVA COLOMBIA