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martes, 2 de octubre de 2007

La educación popular como modelo educativo para la liberación del hombre y de la sociedad explotadora


Por: Argisay Molina.

En la modernidad surge una nueva concepción de la ciencia y métodos de investigación, dicho termino “modernidad” fue utilizado por primera vez por Jean Jacques Rosseau en el sentido de aludir a un nuevo orden de plenitud.


El orden civilizatorio moderno se organiza de manera piramidal y jerárquica de manera militar, en el que cada persona debe integrarse para cumplir una serie de tareas o funciones instituidas en una cadena de mando, para que dicho sujeto se realice debe obedecer y someterse a esta cadena de mando obedeciendo a su superior. Esto lo hace un sujeto disciplinado que alcanzara su felicidad en el cumplimiento de sus funciones.

“Esas funciones que el individuo debe cumplir dentro de la organización son tareas especializadas, movimientos controlados que se desarrollan dentro de las coordenadas tiempo, espacio y masa por lo tanto estas se convierten en parámetros de lo verdadero y es así como los discursos, que se basan en ellas, se tornan en validos y legítimos, comenzando por el de la física clásica newtoniana, hasta llegar a las ciencias sociales cuando Augusto Comte llama a la sociología “física social”. (Iván Hurtado, Josefina Toro. Paradigmas y métodos de investigación)”

La escuela que se abandera bajo el positivismo promulga una concepción apolítica de la vida ello coarta a la participación del sujeto en su espacio social, pero la escuela crítica crea un ambiente político dentro y fuera de la escuela ya que la política es la base fundamental de la sociedad donde se desenvuelven los individuos.

La educación de carácter liberadora es la herramienta de construcción de la conciencia crítica que conducirá a una praxis transformadora de la realidad, con la finalidad de derrumbar la estratificación jerárquica del ámbito social en forma piramidal que se reproduce en todos los espacios ya sean: educativos, laborales, culturales entre otros, creando así las condiciones de explotadores y oprimidos.

A menudo el sujeto inicia cuestionándose a sí mismo como miembro de un grupo o proceso social (incluyendo religión, identidad nacional, normas culturales o roles establecidos). Después de alcanzar un punto de revelación en el que empiezan a ver a su sociedad como algo profundamente imperfecto se les alienta a compartir este conocimiento en un intento de cambiar la naturaleza opresiva de la sociedad.

El capitalismo en su esencia constituye más que un modelo económico, ya que el mismo es también un modelo de dominación social, mundial, cultural, educativo entre otros, el mismo constituye una división de la sociedad en clases, donde cada clase tiene una tarea dentro del espacio social, donde los proletarios venden su fuerza de trabajo a la clase burguesa, la cual posee los medios de producción. Esta estructura piramidal de jerarquías sociales se reproduce en todos los espacios sociales.

La escuela no se escapa de este flagelo, debido a que la misma funciona como el ente garante de la continuidad y perpetuación del sistema capitalista, para ello la escuela se convierte en un aparato de reproducción ideológica del estado capitalista. El orden civilizatorio moderno capitalista se organiza de manera piramidal y jerárquica, en el que cada persona debe integrarse para cumplir una serie de tareas o funciones instituidas en una cadena de mando, para que dicho sujeto se realice debe obedecer y someterse a esta cadena de mando obedeciendo a su superior. Esto lo hace un sujeto disciplinado que alcanzara su felicidad en el cumplimiento de sus funciones.

De esta manera el paradigma positivista que surge en la modernidad que en esencia es la fundamentacion teórica de la educación tradicional, y reproduce en rasgos generales a nivel estructural organizativo de la escuela, donde prevalece el ámbito burócrata en la repartición de cargos y funciones, a modo singular esta estructura se reproduce en el salón de clases.

A través de la estructuración de la organización de la escuela observamos el modelo teórico del estructuralismo y el funcionalismo como paradigmas positivistas en la organización administrativa de las escuelas. Estas estratificaciones sociales antes explicadas crean una especie de autoritarismo en los sujetos que devengan ciertos cargos que están por encima de otros sujetos, y como esta característica se reproduce en todos los espacios sociales sin exceptuar la escuela entonces este modelo educacional tradicional de corte positivista crea una contradicción en el hecho educativo ya que el mismo crea una contradicción en las naciones democráticas ya que educa para el autoritarismo y no para la democracia.

Las evaluaciones de carácter cuantitativas, para medir el supuesto rendimiento del alumno, esta concepción nace con el neo positivismo en el momento en que los defensores de dicha postura asumen que los fenómenos sociales deben ser medidos con ciencias puras como la física y la matemática transformando las complejidades sociales en cuestiones binarias procedentes de la lógica aristotélica matemática, dejando así las complejidades del ser humano a una cuestión gris.

Como sabemos el positivismo en esencia tiene una visión fenoménica de la realidad, donde la apariencia del fenómeno es lo primordial y los estudios de un fenómeno determinado se hacen solo a través de su apariencia, es en este momento donde la dialéctica marxista en su categoría esencia y fenómeno que nos esboza “Cuando observamos un objeto lo primero que llama nuestra atención es su apariencia externa: el color, la configuración, etc. Estas características son el fenómeno. Luego de estudiar este fenómeno penetramos a las propiedades esenciales, para entender sus funciones, la composición y su destino, a ello llamamos fenómeno”. El carácter fenoménico del positivismo se queda en una visión externa de las cuestiones. Para una justificación de esta educación positivista de carácter capitalista se crea una psicología positivista llamada conductismo que se afianza como fundamento pedagógico de la educación positivista donde solo se espera provocar un estimulo para provocar una respuesta y se estudia solo la conducta del ser humano.

“Referirse a la realidad como algo detenido, estático, dividido y bien comportado o en su defecto hablar o disertar sobre algo completamente ajeno a la experiencia existencial de los educandos deviene, realmente, la suprema inquietud de esta educación

Una característica actual de la educación es la narración y memorización excesiva que se presentan en las aulas, pero no se analiza la esencia de ello, por ejemplo: 1945 marca el fin de la Segunda Guerra Mundial, pero se desconoce cómo este hecho influyó en nuestras vidas y las relaciones que establecemos en lo cotidiano, por el contrario, simplemente se retiene la fecha. Esta situación, Freire la concibe como si los alumnos fueran unos recipientes en los cuales se depositan los conocimientos, así, el maestro es un depositario y los conocimientos son los depósitos que realiza cotidianamente. La concepción bancaria de la educación pretende transformar la mente de los individuos para que se adapten mejor a las situaciones reales y así poder dominarlos con mayor facilidad. Cuando más pasivos sean, proporcionalmente se adaptarán, por lo tanto, se disminuye su creatividad, estimulan la inocencia, lo cual crea las condiciones para que los opresores surjan como sujetos generosos.

“Los jóvenes no pueden elegir libremente su profesión, porque las condiciones de nacimiento del hombre predeterminan su profesión, así como, en sentido general, su concepción del mundo”. Carlos Marx.

Como ya se esbozo sabemos que la estratificación en clases persiste en el ámbito social y es de carácter determinante en los sujetos, por ello Marx hace la anterior disertación.

Por ello el llamamiento a la liberación es de carácter general y lo comenzamos por el ámbito educativo ya que el mismo constituye los polos fundamentales de establecimientos de las naciones como lo decía Bolívar.

lunes, 24 de septiembre de 2007

Por una educación pública, gratuita y de calidad para todos, luchamos contra el mercantilismo


Por: Luis R Delgado J

Actualmente pese a los profundos cambios registrados durante el siglo XX, existen tragedias sociales tales como la existencia de 854 millones de analfabetas, de los cuales 554 millones son mujeres, además que el 60% de los menores no escolarizados son niñas, lo que demuestra que la realidad de las mujeres sigue siendo más desfavorecida que la de los hombres. Esta realidad es sumamente triste si consideramos que el comandante Fidel Castro ha expresado que con solo 10 mil millones de dólares sería suficiente para reducir a prácticamente 0 el analfabetismo a nivel mundial, considerando esta cifra comparémosla con el presupuesto militar anual de los EEUU que asciende a los 450 mil millones de dólares, toda una verdadera injusticia de proporciones gigantescas.

Frente a esta realidad que hace un siglo era más lamentable, una de las luchas democráticas fundamentales que ha impulsado la clase trabajadora en los últimos cien años, ha sido la lucha por la conquista de una educación pública, gratuita y de calidad. Gracias a esto con la conformación de los Estados de Bienestar en diversos países industrializados y dependientes se hizo realidad la existencia de sistemas universales de educación, en unos casos hasta la educación secundaria y en otros incluso hasta la educación superior.

Por otro lado las transformaciones promovidas por la Revolución Científico-Técnica o Tercera Revolución Industrial, introdujeron la necesidad de una mayor cualificación por parte de los trabajadores, hecho que también motivó la expansión de la educación técnica y superior.

Pero no debemos ser cautos, todas estas modificaciones y ampliaciones democráticas del sistema educativo se hicieron en el marco de las relaciones sociales capitalistas de explotación, dominación y subordinación. Lo que implica que se trata de una educación con una marcada orientación de clase burguesa, ya es sabido que las ideas dominantes son las ideas de las clases dominantes.

Esta educación se caracteriza por una orientación positivista, separadora de los saberes y los conocimientos, que tiende a la hiper-especialización, descontextualizando el saber del devenir histórico que se vive. La educación a su vez es de corte conductista, lo que implica que no es participativa ni democrática, sino que se trata de la transmisión de mensajes unidireccionales del profesor al alumno, donde este último no tiene nada que aportar sino memorizar. En este sentido, es una educación que reproduce las relaciones jerárquicas opresivas presentes en las sociedades capitalistas, es una educación que hace aptas a las personas para formar parte de los mercados de trabajo.

Vemos entonces que la educación, es uno de los escenarios fundamentales donde el capital imperialista desarrolla sus ofensivas ideológicas. Porque no hay que olvidar que la lucha de clases se desarrolla en tres planos sociales esenciales, el plano económico, político e ideológico-cultural. Ahora lo complejo del hecho educativo es que es un arma de doble filo, así como por un lado puede alienar para el mantenimiento del status quo, por el otro puede ir brindando los elementos de conciencia necesarios para la emancipación.

Lo anterior muestra que la juventud no sólo debe luchar por la existencia de un sistema educativo público y gratuito, sino que también debe exigir que la educación que se imparta sea de suma calidad (en lo académico, lo pedagógico, lo epistemológico, etc.) y sobre todo que la educación sea profundamente liberadora, para la construcción de una ciudadanía no alienada.

Sin embargo, en las últimas décadas se han registrado unos problemas que agravan la situación de la educación de los y las jóvenes en distintas partes del mundo. Se trata de manera especial de la implementación de las políticas neoliberales que están desmontando diversas experiencias de Estados de Bienestar, debido a que uno de los requisitos de las recetas neoliberales es la reducción del gasto social, para el cumplimiento del pago de la Deuda Externa a los organismos multilaterales como el FMI y el Banco Mundial. Por otro lado el capitalismo neoliberal que mercantiliza como nunca antes lo que toca, esta pretendiendo convertir a la educación en una mercancía más, que genere cuantiosas riquezas a sectores empresariales privados, cuyo fin fundamental no es la formación de seres humanos si no la atención predilecta a clientes que paguen puntualmente sus servicios.

Frente a esta lamentable situación se han levantado los pueblos y su juventud en diversas partes del mundo; las marchas y protestas a mediados de los 90 y comienzos de este siglo han estado vinculadas a la defensa de la educación pública gratuita; en diversas partes de Latinoamérica como recientemente Colombia y Chile, estas manifestaciones han movilizado enormes cantidades de estudiantes, profesores y representantes. Hoy en Europa la juventud se levanta con mucha fuerza contra las políticas de Bolonia, que buscan fundamentalmente la privatización de la educación superior.

Estos fenómenos implican, que el capitalismo trata de echar por tierra las conquistas de generaciones enteras de trabajadores que lucharon por derechos sociales tales como la educación pública y gratuita. Por esta razón la juventud a nivel global debe defender decididamente las conquistas sociales ya alcanzadas. La defensa y la conquista de un sistema educativo público, gratuito, de calidad y liberador son banderas irrenunciables de los y las jóvenes de todo el mundo, más aun cuando hoy el imperialismo ha lanzado una de las cruzadas ideológicas más importantes de los últimos tiempos para entronizar el Pensamiento Único (Ramonet 2004), como cosmovisión e ideología hegemónica a nivel internacional, todo un planteamiento etnocéntrico, que busca a través de la expansión de modelos exclusivos de consumo, americanizar todas las culturas del mundo.